El grupo de mayor consumo muestra un declive un 62% más rápido en la cognición global, un 173% más rápido en la fluidez verbal y un 32% más rápido en la memoria, en comparación con quienes menos los consumen.
La asociación se mantiene tras controlar por factores como actividad física, «calorías» totales ingeridas, obesidad, patrón global de dieta, diabetes, hipertensión, tabaco y alcohol, depresión…


