El principal problema de occidente es que el reloj biológico no negocia con nadie

La reflexión de un forocochero sobre lo que nos pasa en Occidente con el tema de las relaciones: “vivimos en una burbuja de autoengaño muy triste”.

El principal problema de occidente es que el reloj biológico no negocia con nadie

Veo a muchísima gente obsesionada con estudiar, acumular pasta, viajar y estirar la juventud hasta los 40 como si el tiempo fuera infinito, y luego les ves que sufren porque no encuentran el amor, o porque el mercado de citas es tóxico, etc… Y la realidad, duela a quien le duela, es mucho más simple… para cada cosa en la vida hay una edad en la vida.

El amor es cosa de jóvenes. El enamoramiento a ciegas, ese en el que dos personas son un tablón de madera virgen y construyen el futuro a pachas desde cero sin mirar lo que hay en el banco, solo pasa cuando eres joven. Es pura biología y química cerebral. Tu cerebro es tierra fértil, y tu como decía eres ese tablón de madera que está por esculpir.

Con 30 o 40 años ya no te vas a enamorar, a partir de cierta edad el cerebro madura (o se quema tras un historial largo de decepciones). Ya no ves a la otra persona como un ser humano con virtudes y defectos, sino como un activo económico o un cálculo de conveniencia “a ver qué me aporta este”, “cuánto gana” o “si me encaja en la vida que ya tengo armada”. Las “manzanas buenas” se eligen de jóvenes, a los 30 y largos, la gran mayoría ya va de vuelta de todo y arrastra un bagaje emocional insoportable. Es irrisorio intentar encontrar una manzana buena a ciertas edades, solo se encuentra mercancía tocada, que estaba tocada desde el principio y por eso no la quiso nadie.

Y todo esto yo creo que es parte del síndrome de Peter Pan tan arraigado a nuestra cultura occidental actual, donde nos creemos inmunes a la naturaleza. Queremos pasarnos media vida como si tuviéramos eternos 18 años. Cuando la realidad es que el ser humano es como cualquier otro ser vivo: nacer crecer, reproducirse y morir. Nos queremos quedar estancados en la fase de crecer para siempre. Ignorando las otras fases de nuestra biología, y ahí es cuando digo que el reloj no perdona. Criar requiere de energía joven, y pretender encajar las piezas a los 40 con calzador suele acabar en frustración, vergüenza ajena, soltería, o matrimonios que son casi como una gestión empresarial.

Al final los que se emparejaron a los 10 y muchos o 20 y pocos, van sobre railes, el resto intenta obtener a destiempo algo que ya hace tiempo que se esfumó, o acaba resignándose a una relación mercantilista con la otra persona.

¿Tan difícil es admitir que el tren del amor verdadero pasa una vez y que estirar los 20 eternamente nos está condenando a la soledad y la eutanasia emocional? @Excorratelino

El principal problema de occidente es que el reloj biológico no negocia con nadie