Un tipo se acercó con unas cajas de Adeptus Custodes, el ejército de Warhammer 40K con el que juega Cavill.
Aceptó el regalo y le autografió un set de Ultramarines.

De un tiempo a esta parte parece que solo se pueden montar franquicias de empresas monstruosas o fruterías/droguerías pakistaníes. Ver un negocio regentado por una pareja de españoles se hace raro (por desgracia).
