Salid a la calle y mirad a vuestro alrededor… cafeterías cukis con bollitos, miles de tiendas de decoración, herbolarios, tiendas de ropa femenina…
Y por supuesto, cacharritos para el vagino.

Salid a la calle y mirad a vuestro alrededor… cafeterías cukis con bollitos, miles de tiendas de decoración, herbolarios, tiendas de ropa femenina…
Y por supuesto, cacharritos para el vagino.

Lo cierto es que en las invasiones militares tienes la posibilidad de repeler el ataque, sufres bajas, pero la amenaza puede neutralizarse.
En nuestro caso los invasores SE QUEDAN, y su cultura y sus valores acaban infectando a nuestra cultura y nuestros valores. Lo más curioso es ver al feminismo defendiendo esta invasión. Es como ver a un alérgico al polen votando en contra de los antiestamínicos.