Los loros verdes son verdaderos maestros del camuflaje, una habilidad que les permite pasar desapercibidos entre el follaje de los árboles.

Su plumaje, de tonos verdes vibrantes, no es solo una cuestión estética, sino una estrategia evolutiva clave para su supervivencia. Estos colores se mezclan perfectamente con las hojas y ramas de su entorno, volviéndolos casi invisibles para los depredadores. En los bosques densos donde suelen habitar, la luz filtrada por el dosel acentúa aún más esta capacidad.

Pero no son verdes por capricho. Su camuflaje no solo los protege, también les permite moverse con sigilo para recolectar frutas, semillas o incluso atrapar insectos sin ser detectados.

Hay muchas, muchas, pero muchas cosas que sabemos que están sucediendo diariamente pero no podemos demostrar.

Como por ejemplo, todo tipo de intercambios de favores con dinero del contribuyente, enchufando a gente en organizaciones regadas con dinero público, como las ONGs.

O por ejemplo esto:

Hay muchas, muchas, pero muchas cosas que sabemos que están sucediendo diariamente pero no podemos demostrar.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, impulsó la carrera política de Artemi Rallo justo después de que éste, durante su etapa como director de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) archivara dos denuncias contra los prostíbulos de la familia de Begoña Gómez, su mujer. En concreto, tal y como ha podido saber El Debate, Rallo fue incluido por Sánchez en las listas del PSOE para concurrir en primer lugar al Congreso de los Diputados y después al Senado cuando ya estaba fuera de la vida política. @eldebate

Aunque la mayoría de la gente se agarra a “lo que se puede demostrar”, otros tenemos en cuenta todo lo que es vox populi.

Sea como sea, la figura de PDRO se resiente.

Hay muchas, muchas, pero muchas cosas que sabemos que están sucediendo diariamente pero no podemos demostrar.

@elespanol2015

Si el reguetón te parece tremendo zurullo es porque tienes “rencor poscolonial”.

Si el reguetón te parece tremendo zurullo es porque tienes "rencor poscolonial".

Explica Oriol Rosell (Barcelona, 1972) que hace 10 años sufrió una especie de cortocircuito mental cuando en el Sónar, durante una actuación del grupo de trap PXXR GVNG, vio al rapero Yung Beef leer las letras de sus canciones en el móvil porque no se las sabía. “Me quedé patidifuso. A mi alrededor, entre el público, todos los señores estaban indignadísimos y los chavales, en cambio, flipaban”. Fue, dice, uno de esos momentos en los que se hace evidente la existencia de una ruptura. Una brecha a cuenta de las llamadas músicas urbanas que en esta última década no ha hecho más que crecer. El incontenible auge del reguetón ha puesto a la música popular en el centro de un choque entre generaciones cuya visceralidad no se veía desde los tiempos del nacimiento del rock and roll: los padres lo odian con saña y los hijos lo abrazan con despreocupado entusiasmo. Rosell analiza esa batalla sociocultural en ‘Matar al papito’ (Libros Cúpula), un ensayo de título freudiano que, como queda claro en el subtítulo –‘Por qué no te gusta el reguetón (y a tus hijos, sí)’-, se dirige, sobre todo, a los adultos interesados en entender qué ha pasado en la música juvenil (y en el mundo) en los últimos 20 años. @eldia

Si el reguetón te parece tremendo zurullo es porque tienes "rencor poscolonial".