
Urk fue una vez una pequeña isla aislada en el Zuiderzee, rodeada de aguas abiertas y dependiente casi por completo de la pesca.
Durante siglos, permaneció sola en el mar. Eso cambió en el siglo XX, cuando los Países Bajos comenzaron uno de los mayores proyectos de recuperación de tierras jamás intentados. El Zuiderzee fue sellado del Mar del Norte, convirtiéndolo en un lago, y el lecho marino alrededor de Urk fue drenado gradualmente.
Hacia la década de 1940, el agua que había definido la isla desapareció, reemplazada por tierras agrícolas. Urk de repente se encontró rodeada de tierra, conectada al continente por primera vez en su historia.
La transformación fue parte de las Obras del Zuiderzee, uno de los mayores proyectos de ingeniería jamás realizados.






