
Venimos de aquí.

[…] Hace poco, en el correo del lector de un suplemento semanal que no era éste -aunque aquí podamos ser tan gilipollas como en cualquier otro sitio-, a un columnista de allí, Javier Cercas, lo ponían de vuelta y media porque, en el contexto de la frase «el nacionalismo ha sido el cáncer de Europa», usaba de modo peyorativo, según el comunicante, la palabra cáncer. Y eso era enviar «un desolador mensaje» e insultar a los enfermos que «cada día luchan con la esperanza de ganar la batalla». Y, bueno. Uno puede comprender que, bajo efectos del dolor propio o cercano, alguien escriba una carta al director con eso dentro. Asumamos, al menos, el asunto en su fase de opinión individual. El lector no cree que deba usarse la palabra, y lo dice. El problema es que no se limita a expresar su opinión, sino que además pide al pobre Cercas «que no vuelva a usar la palabra cáncer en esos términos». O sea, lo coacciona. Limita su panoplia expresiva. Su lenguaje. Lo pone ante la alternativa pública de plegarse a la exigencia, o -eso viene implícito- sufrir las consecuencias de ser considerado insensible, despectivo incluso, con quienes sufren ese mal. Lo chantajea en nombre de una nueva vuelta de tuerca de lo política y socialmente correcto. […] @perezreverte


Llevan décadas luchando con un descarado hombre de paja. Ser antifascista en los años 2000 es como ser un cazafantasmas.

La primera vez que visitó el programa de Broncano confesó que tenía 12 millones en el banco, comparándose con Antonio Resines (71), que en aquel momento era quien alcanzaba el récord en el programa.
En su siguiente visita, en 2024, dijo que había podido doblar su patrimonio gracias a su trabajo, cifrándolo en 25 millones de euros, algo que dejó sin palabras incluso al propio presentador. @elespanol
“No creo en la transmisión de generación en generación.”
Su patrimonio de 600 millones de dólares se destinará a organizaciones benéficas para niños o perros.
“No me interesa mucho el dinero, pero tampoco pretendo dejarle una fortuna a mi hijo. Haré caso de lo que me dijeron mis padres: La universidad estará pagada, y luego tendrás que empezar”.

Extra:
