Y lo hacen porque cuando un partido crece y se organiza, necesita cierta cohesión, jerarquía y obediencia en defensa de los ideales del partido, 3 conceptos antagónicos a la idiosincrasia infantil y alérgica a la autoridad y el orden del progresismo juvenil. Además son intransigentes por naturaleza y no aceptan la crítica. Si alguien plantea oposición interna es expulsado y etiquetado como disidente. Algunos de esos disidentes se organizan y montan otros partidos, pero como son disidentes por naturaleza no tardan en sufrir el mismo proceso de división. La mitosis progresista lo podríamos llamar.
Además nunca se conforman con ningún nivel de protección social, siempre habrá alguien más socialista que plantee un cisma y se erija como más virtuoso que los demás, en un inexorable avance hacia el comunismo franco.
Por supuesto, mientras la izquierda se mueve cada vez más a la izquierda, el que no se mueve parece estar cada vez más a la derecha desde ese punto de vista desnortado.
El wokismo es solo un síntoma de la enfermedad que acabo de describir. Algo que se puede instrumentalizar y aprovechar.
Ahora os dejo la tesis de este sujeto, que siempre ve un agente externo culpable de los inherentes problemas de la izquierda:








