
Conviene recordar que España es un país con una gran presión fiscal, y el desempeño deficiente de los servicios públicos provoca que la gente se pregunte para qué paga tantos impuestos.

Y no solo inmigrantes. Hay un flujo constante de jóvenes desde las pequeñas ciudades y los pueblos hacia Madrid por la falsa creencia de que es algo así como la tierra prometida.
Van a seguir bombardeándonos con sentimientos que solapen la cruda realidad hasta que explote.

Cuando se tilda a los jóvenes de insolidarios al apuntar que el sistema de pensiones necesita sí o sí una reforma importante, no se piensa en la cerrazón de la otra parte.
