Sin ciertos genes no serás campeón de 100 m por mucho que entrenes. Y sin ciertos genes no serás campeón de ajedrez por mucho que practiques. Mucha gente entiende lo primero, pero por algún motivo no entiende lo segundo.

Mientras todo el mundo es capaz de ver las evidentes diferencias genéticas a nivel físico entre unos sujetos y entre diferentes grupos (como los hombres y las mujeres, o los jamaicanos y los nepalíes), siempre se cuestionan las diferencias genéticas a nivel intelectual.
Y se hace porque es mucho más difícil de fiscalizar. Y en esas zonas sombrías se esconden los negacionistas.






