Hasta ahora se decía en España que era un “argumento ultraderechista” relacionar crecimiento demográfico (en parte, vía llegada de inmigración) con necesidad de construir más vivienda. En absoluto, es todo lo contrario: son números. España crece unas 500.000 personas recién llegadas al año, y se forman alrededor de 200.000 familias (datos de BBVA Research).
En cambio, tenemos un déficit de 800.000 viviendas ya de aquí a 2027. Es evidente que las personas migrantes no tienen culpa de las políticas decrecentistas (“no hay que construir”) que promueven ciertos socios a la izquierda del PSOE. Pero la cruda realidad es que muchos migrantes, al ser rentas más bajas de media (salarios un 29% menos, según un estudio en la revista Nature) van a ser los mayores perjudicados, junto a las personas vulnerables autóctonas, de esa escasez de pisos (como ilustran estudios de ESADE).
El potencial de la inmigración es muy importante para PIB, demografía, sectores no cubiertos y demás, pero ello debe ir acompañado de políticas firmes de acogida e integración. Toca construir en nuestro país: si somos más personas, da igual la procedencia o religión, necesitamos más pisos. @unchinodechina











