

Ellos les explicaron cómo podían llegar al pequeño país pirenaico “y ya los pobres se fueron convencidos, les dijimos que cogieran dirección Vitoria, en Vitoria ya les dirían por Zaragoza… Y nada, conforme les vimos dar la vuelta y ya enfilar la carretera de repente se me iluminó la cabeza y le dije a mi marido: ‘Ay, Dios mío, ¡que estos no iban a Andorra, que seguro que iban a Ondarroa!’”.
Pero ya no había nada que hacer, no había forma de poder remediar su error. “Cada día de mi vida me acuerdo de ellos porque no quiero ni pensar la faena que les hicimos”, admite Conchita, consciente de que poco tiene que ver, en paisaje y en distancia, el pueblo costero vizcaíno con la localidad pirenaica, si es que llegaron hasta la capital. @noticiasdenavarra

Extra: Violencia machista en Ibiza: la pulsera de la víctima sonó varios minutos después de la agresión.











