
Cada vez que viajaba a su país natal, el senegalés Omar Ndiaye gastaba sin miramientos: restaurantes de postín, coches de alquiler de alta gama y ropas cuyos precios le hubieran resultado prohibitivos antes de emigrar a Bilbao, adonde llegó a principios de este siglo. A su familia y a sus amigos les contaba que le iba bien en España. Según les dijo, había hecho algunas buenas inversiones que le habían generado notables rendimientos económicos. @elmundo
Hola Fino, hace tanto que no aporto que no te voy ni a insultar.
Te mando un video que he sacado de un ingeniero de caminos probando la capacidad de sustracción de orin de lo que nos espera en el centro de Madrid para la agenda 2030. Sacado a las 13.07 en la puerta del Corte Inglés de Callao. Si yo me he quedado flipao que frecuento los infiernos lapaviesinos, imagina mi pobre madre.
Abrazos caucásicos. @CLS
Aquí otro ingeniero aeronáutico, esta vez en Valencia.