

Me ha recordado a eso de “La OTAN de entrada no” del PSOE en 1986.

También recuerda un poco a esto, salvando las distancias…











Las relaciones son como las viviendas: buscamos el terreno perfecto, bien situado, con buenas vistas y bien comunicado. Podemos pasar años buscándolo, o incluso empezar a construir una casa y dejarla a medias porque apareció un terreno que parece mejor… Pero tarde o temprano tendremos que levantar la casa donde realmente vamos a vivir.
Si tardamos demasiado, no nos dará tiempo a construir algo que merezca la pena, y además ya seremos viejos para disfrutarla. Quizás merezca la pena bajar un poco las expectativas del terreno y empezar a construir.