
Tal y como publica The Sun, la sentencia sostiene que los empleadores pueden ser considerados responsables de daños si se descubre que un trabajador ha utilizado el gesto para dañar a un compañero.
La víctima es una enfermera dental escocesa que recibió una indemnización de 25.000 libras (unos 30.000 euros) después de que una compañera pusiera los ojos en blanco cada vez que le hablaba. @20minutos
Cómo ha cambiado el cuento…









