Un científico noruego se fríe el cerebro con un cañón de microondas que había fabricado para demostrar que este tipo de аrmаs eran un mito.

Un científico noruego se fríe el cerebro con un cañón de microondas que había fabricado para demostrar que este tipo de аrmаs eran un mito.

Este científico que era un escéptico radical, estaba convencido de que estos dispositivos no tenían la capacidad técnica para causar tales daños de forma encubierta. Y para demostrarlo decidió construir su propio cañón microondas casero con el objetivo de desmentir las teorías sobre el Síndrome de la Habana y demostrar que no produciría efectos neurológicos significativos.

No obstante, al activar el aparato y exponerse directamente a las ondas de alta frecuencia, el investigador no solo experimentó los síntomas que intentaba desacreditar, sino que sufrió lesiones físicas. Los médicos descubrieron evidencias de que parte de su tejido cerebral había sido dañado por el calor y la energía, un efecto coloquialmente descrito como “cocinar” el cerebro desde dentro. @eleconomista

Un científico noruego se fríe el cerebro con un cañón de microondas que había fabricado para demostrar que este tipo de аrmаs eran un mito.

Por si no hubiera suficiente fauna en el gimnasio…

Por si no hubiera suficiente fauna en el gimnasio...

Es el primer estudio ‘fitness’ en el que los clientes entran ya a cuatro patas y con la lengua fuera. Hoy corretean por las esterillas siete perros. Entran moviendo la cola con energía ‘crossfit’, se miran al espejo sin complejos. Solo falta Rastreator liberando estrés tras 8 horas comparando seguros. Todos se saludan oliéndose el trasero con deje festivo. Es día de inauguración. Después de la clase habrá barra libre de ‘capawcinos’ (la versión perruna del capuchino). Alguno prueba la barra de ballet con ojos desencajados. Otro se tumba junto a las pesas con cara de superioridad. En breve toca la postura del perro boca abajo. “No garantizamos 100% la efectividad de las clases –se ríe la dueña-, pero es la mejor manera de hacer planchas”. Nadie se lo discute. Aquí es imposible no asentir con un “¡guau!”. @elperiodico

Por si no hubiera suficiente fauna en el gimnasio...