
Ruhi Çenet asegura que todos acudieron a consolar a la viuda sin saber que su marido había muerto por un virus mortal que ella también tenía. “Todos sentían mucha pena por ella. La abrazaban y hablaban con ella“, recalca. “La gente simplemente intentaba apoyarla porque había perdido a su marido. Ella nos llamaba sus ángeles protectores. Era una persona muy buena y amable, pero quizás no fue lo mejor que la gente la abrazara y se le acercara tanto”, reconoce. @telecinco









