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Reino Unido: Dos mujeres policía visitan a una mujer en su casa para confiscarle el móvil por un post en redes sociales.

Policía 2: Perdón, no me gusta esa cámara, llevo una bodycam, te la puedo enseñar…

Ciudadana: ok, lo estoy haciendo (grabar) porque estoy en mi propia casa (…) básicamente ella ha visto un post y eso no es un delito que comporte arresto.

Policia 2: sucedió en mayo (…) Lo único que necesitamos es ver su teléfono un momento. El teléfono tiene que ser confiscado o, de lo contrario, el asunto escalará.

Ciudadana: ¿ella es la única, habéis confiscado algún otro teléfono, habéis hablado con más gente? (…) Vamos a la comisaria…

Policia 2: el teléfono tiene que ser confiscado ahora o tendremos que escalar esto lo que significaría que sería arrestada.

Ciudadana: es un post en una red social

(Las policías entran, la ciudadana dice que no tiene nada más que decir sobre la publicación en redes sociales y las conmina a marcharse)

@Proserpinasb

Los mejores chollos en Chollometro

La policía británica se presenta en la casa de una paciente de cáncer exigiendo una disculpa por una publicación en redes sociales.

La visita de la policía británica a Deborah Anderson, paciente de cáncer y miembro de la Free Speech Union, expone el inquietante rumbo que ha tomado el Reino Unido respecto a la libertad de expresión.

Un agente de Thames Valley Police acudió a su domicilio para sugerirle que se disculpara por un comentario en Facebook que supuestamente había “ofendido” a alguien. Anderson, ciudadana estadounidense, se negó a retractarse y cuestionó la absurda prioridad policial en un país con delitos graves sin resolver.

El episodio recuerda el arresto del guionista Graham Linehan por tres publicaciones en X, confirmando un patrón de criminalización de opiniones incómodas. @marcvidal