¿No es normal que si hay más gente, se puedan centralizar más cosas y el mismo servicio salga más barato por usuario? Lo raro sería que Madrid invirtiese más por habitante que Zaragoza, o Badajoz. De hecho si eliminásemos las autonomías centralizando el ministerio de sanidad, el coste por cliente sería aún menor en todo el país.
Entiendo que se presta a la crítica facilona, pero lo veo totalmente miope en este caso.
Venimos de aquí.
Uno de los nuevos médicos de Perro Sanxe leyéndote los resultados del análisis: pic.twitter.com/bZAF34ydqU
— Narfabeto (@narf_alreves) October 9, 2024
Me hace gracia que los licenciados que no saben hablar los idiomas regionales tengan problemas para ejercer en algunas comunidades autónomas y ahora vengan con esta ocurrencia que va a degradar infernalmente la atención médica.
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Y no me refiero a la misma receta, no no, la misma sopa, el mismo líquido lleva 45 años siendo recocido.
El restaurante que sirve este caldo eterno se llama Wattana Panich y es ya todo un atractivo turístico de Bangkok. Tres generaciones de propietarios hierven la misma sopa ininterrumpidamente desde hace medio siglo y, a diario, agregan nuevos trozos de callos y carne fresca a la olla. Se trata de un concepto parecido al de la masa madre que se alimenta cada vez que se hornea pan.
Puede parecer que comer este caldo no supondría ningún problema al aplicar la máxima de “el calor mata las bacterias”. Sin embargo, este caso ha despertado la alarma de Montse Meléndez, una ingeniera de alimentos con más de 640.000 seguidores en Instagram (@monalimentos), quien desmonta este mito en un vídeo y explica los motivos por los que nunca probaría esta sopa eterna. @lavanguardia
Por qué nunca deberíais probar la "sopa eterna tailandesa".https://t.co/N06UKtKeLr pic.twitter.com/Rxm7cDFZSp
— EstaPasando (@EstaPasandoEsto) September 25, 2024
Enviado por @Maki
Un reciente estudio de la Universidad de Glasgow se fijó en este preciso momento en la rutina de 82.297 usuarios escoceses durante 18 años y los dividió en distintos grupos, según sus hábitos: ciclistas, peatones, conductores y usuarios del transporte público. Después analizó las tasas de muerte, hospitalización y medicación prescrita en este tiempo. Los resultados fueron bastante claros. Los peatones y ciclistas, especialmente estos últimos, demostraron un menor riesgo de mortalidad y hospitalización, de sufrir enfermedades cardiovasculares o cáncer, incluso de que se les recetaran medicamentos para problemas de salud mental. Aquellos que optaron por el transporte público y el coche para ir a sus centros de trabajo tuvieron peores datos en todos estos apartados. “Ha habido estudios previos que han analizado esta relación”, reconoce en un intercambio de mensajes Bruce Whyte, Director del Programa de Salud Pública de la Universidad de Glasgow y uno de los autores del estudio. “Pero pocos se han hecho con esta gran muestra y con un seguimiento de sus registros médicos durante tanto tiempo”, asegura. @elpais
¿Que hacer actividad física mejora la salud? Me pinchas y no sangro.