
El informe sí recoge otros factores que señalan en la misma dirección que la evidencia disponible hasta ahora: los condicionantes sociales repercuten en la obesidad. A menor nivel de estudios y renta, mayor tasa. Las diferencias son notables en ambos parámetros. Por ejemplo, la prevalencia entre la población que no ha podido acceder a los estudios básicos escala hasta el 33,7%. Esta cifra baja de forma escalonada hasta el 10,8% entre quienes han terminado una carrera universitaria. Con la renta ocurre algo similar. Entre el 25% más pobre de la población la incidencia se sitúa entre el 22,4%, mientras que solo el 14,2% del 25% más rico del país es obeso. @eldiario
Por lo visto las “tiroides rebeldes” tienen una especial afinidad por la gente de muy baja formación y (por lo tanto) bajos ingresos.







