En 2001 y 2002, Elon se plantó frente al alto mando militar ruso y les soltó: “Quiero comprar ICBMs.”
No para nukear a nadie. Por los tratados de reducción de armas tenían que destruir un montón de misiles balísticos intercontinentales.
Su plan era simple y loco al mismo tiempo: Quitarles la ojiva nuclear, añadirles una etapa superior… y mandarlos a Marte.
Estuvo en Moscú negociando con los militares rusos y ellos le subían el precio una y otra vez. Exactamente lo contrario a cualquier negociación normal.
Esa aventura fracasó. Y por eso nació SpaceX.