
Niños de varias ciudades alemanas han encontrado agujas, clavos y tornillos escondidos en los caramelos y chocolatinas que recogieron en Halloween. La policía investiga casos en Turingia, Baden-Wurtemberg, Baviera, Baja Sajonia y Bremen por intento de lesiones graves, y en sitios como Leinefelde-Worbis o Filderstadt cree que los dulces se manipularon a propósito. Según la policía, por ahora ningún niño ha resultado herido, y pide revisar las golosinas antes de comerlas y entregar las sospechosas con su envoltorio. @Tagesspiegel
