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Pues verás cuando tengan que añadir “alumnes”…

Pues verás cuando tengan que añadir "alumnes"...

En momentos en que políticos, publicitarios y afines nos taladran los oídos con el “todos y todas”, “los chicos y las chicas”, “los trabajadores y las trabajadoras”, etcétera (y etcétero), es una bocanada de aire fresco ver que en algunas regiones del globo subsiste el sentido común.

Hubo un tiempo en que en la escuela se enseñaba a escribir correctamente, es decir, respetando reglas que hacen a la buena comunicación y con criterios mínimos de estilo; entre otras cosas, se buscaba evitar la cacofonía y la redundancia, que afean tanto la escritura como la oralidad. Hoy, por moda, por pose, por oportunismo, ambas deformaciones proliferan en la comunicación pública hasta el punto de la saturación.

Es la herramienta de gente que sustituye su inacción o su inoperancia con discurso. Para colmo, pretenden imponer sus artificios al conjunto. Nada más antidemocrático. El solo hecho de que una Facultad de la UBA decida que los profesores deben aceptar trabajos en “inclusivo” es indicio de decadencia cultural y una falta de respeto a la profesión docente y a la excelencia académica.

Los inclusivo-parlantes deberían hacer un plebiscito antes de seguir imponiendo su capricho a los demás amparados por la desidia o complicidad de un gobierno que, como no puede o no sabe resolver lo importante, se concentra en las apariencias. @infobae

Pues verás cuando tengan que añadir "alumnes"...

Os traigo calcio, mucho calcio

Fiona Viotti hizo un Miki Nadal 5x combo ultrateen edition.

Os traigo calcio, mucho calcio

¿Dónde estaban estas profesoras cuando yo era adolescente? ¿DÓNDE?

Os traigo calcio, mucho calcio

[…] Según los investigadores, la profesora enviaba vídeos subidos de tono y fotografías suyas sin ropa a los estudiantes a través de Whatsapp. […]

El caso que desató el escándalo:

[…] Un alumno de 18 años le contó la historia a sus padres. El joven detalló que él quería ponerle fin a la relación sexuaI que mantenía con su maestra y ésta se negaba y lo obligaba a continuar con los encuentros. […]

Al principio fue un participante dispuesto, pero se convirtió en una víctima cuando no pudo salir de él. La maestra comenzó a enviarle mensajes de texto para que fuera a su casa en el campus y así fue como comenzó, pero llegó al momento donde ya había tenido suficiente. Pero la maestra no lo dejó ir y fue a pedir ayuda a sus padres y ellos acudieron al director y ahora todo está saliendo”, explicó la institución sobre la denuncia que hizo uno de los padres.

Este era su marido hasta que se destapó el pastel y acabó con todas las reservas de calcio de Sudáfrica.

Os traigo calcio, mucho calcio

La profesora de historia además era entrenadora del equipo de waterpolo de una de la escuelas más renombradas de Sudáfrica

Os traigo calcio, mucho calcio

Noticia completa: diariouno (enviada por @PichonsotOW)

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