Mi hijo se contagió de piojos en la escuela. Hicimos lo que hacen los padres responsables: tratamiento, peinado, limpieza de urgencia.
Mientras tanto, yo estoy allí de pie, calvo y engreído, pensando: “Al menos yo estoy a salvo”.
Hoy pillé a uno caminando tranquilamente cerca de mi oreja (por cierto, no se ve en la foto. Solo quería compartir mi cartón… para que vosotros, gente maja, sepáis a qué se han apuntado los piojos…).
Al parecer, hasta los piojos están teniendo problemas en este mercado inmobiliario. @Xendelaar

















