
El responsable de un kebab del barrio de Zabalgana, en Vitoria, echó la persiana a su negocio alrededor de la una de la madrugada del lunes. Llevó consigo «la recaudación del fin de semana» y se encaminó hacia su domicilio como cualquier otra jornada. @elcorreo

¿Qué habrá pasado para que proliferen tanto estos sucesos en una ciudad conocida por ser tan tranquila?








