Tiene récord de recaudación de impuestos, récord de deuda y récord de inflación… con los peores servicios públicos de la historia. @Pableraso
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Lejos de ser distante o desafiante, la aparente indiferencia de un gato surge de un profundo desajuste entre especies en las expectativas sociales.
Como explica el antrozoólogo John Bradshaw, los gatos, a diferencia de los perros, nunca evolucionaron para reconocer a los humanos como líderes dominantes o figuras de autoridad. En cambio, filtran todas las interacciones a través de un marco exclusivamente felino. Comportamientos como amasar en el regazo o lamer el pelo no son meras muestras de afecto; son los mismos rituales de acicalamiento y vínculo que los gatos reservan para sus parientes cercanos o miembros de la manada. Para ellos, somos simplemente compañeros felinos enormes y algo torpes que requieren ser incluidos en el grupo.
Esta falta de deferencia jerárquica explica la frecuente indiferencia de los gatos ante las órdenes o las normas del hogar. Al tratarnos como iguales, siguen los protocolos sociales entre gatos en cada encuentro. Los “regalos” de presas muertas en la puerta o el constante seguimiento de la casa son muestras de cariño hacia lo que consideran un compañero grande, sin pelo y bastante inepto.
Reconocer esta mentalidad transforma la relación entre humanos y gatos, de una basada en la autoridad y la obediencia a una de compañerismo mutuo. Resulta que, si bien muchos dueños creen haber domesticado a sus gatos, estos están convencidos de que cuidan con paciencia a sus enormes familiares adoptados.
Bradshaw, J. (2013). Cat Sense: Cómo la nueva ciencia felina puede convertirte en un mejor amigo de tu mascota. Libros básicos.