


@abc
Extra: Italia marca un precedente: faltar al trabajo para cuidar a una mascota enferma ya es posible.
“Sí hay salas disponibles, pero no nos las dan porque somos gitanos”
Una simple pregunta: ¿Se hace un uso correcto y cívico de las instalaciones?
¿Cómo de fuerte será el patrón para que se tomen esas medidas tan rotundas?
Seguro que los constantes abusos que vemos a diario en la sanidad pública, y de los que está prohibido hablar, no guardan ninguna relación.
Las respuestas al post en Twitter son un clamor. Estas son las 5 primeras, no he cribado.
