Buenos días Fino. Sé que es tradición lo de insultarte, pero como no estoy de ánimos solo te diré que me alegro de que mees sentado, mi marido también lo hace. Bueno pues llevaba unos días pensando en escribirte porque a veces pones cosas sobre funcionarios y la verdad me atañe directamente. Te cuento mis circunstancias, como te digo soy funcionaria, de momento interina, pero he aprobado unas oposiciones a nivel C2, casi el más bajo que hay y pasaré a ser de carrera en breves. Trabajo en una universidad pública de Madrid y aunque siempre ha tenido buena fama, mi sensación desde dentro es otra. Hay no hay más que vagos que no reconocen que son vagos y gente que trabaja, pero sin matarse.
Los sueldos son una mierda, no dan para vivir. Las condiciones son cómodas, prácticamente nadie te vigila y el ambiente, aunque pedante es agradable, en general es un buen sitio para trabajar. El problema es que cada año que pasa veo que este barco se hunde más y más (me llegan constantemente correos sobre cursos de cosas relacionadas con la agenda 2030, nada que sirva para la vida real). Cuando entré a trabajar aquí lo hice con muchas ganas. Se acaba de morir mi padre y con 30 años no había tenido ningún trabajo serio, no me consideraba adulta. Con el tiempo me di cuenta de que se estaban aprovechando de mí, tanto mis jefes como mis compañeros. Me quejé, me dejaron la tarea del departamento más complicada para mí y aún así no me mato.
Los otros hacen lo menos posible. Mi dilema es, ¿Qué hago? Sigo cobrando por trabajar poco, sintiéndome miserable por explotar los impuestos de este país por hacer lo que yo considero un trabajo innecesario o me voy a una gestoría (soy contable) a que me exploten ellos a mí, pero al menos no colaboro en que el barco se hunda más? También está la opción de quedarme aquí y hacer mi trabajo y el de los demás. Gracias por leerme. @Funcionaria en apuros

Tienes un dilema propio de persona con valores. Si te quedas donde estás, esos valores se irán diluyendo.









