

El autor ha usado un spray verde con un tono muy parecido al que utiliza el disco verde. El problema radica en que ha pintado el disco rojo y la pintura es opaca, de modo que cuando el semáforo se pone en rojo para impedir el paso de vehículos algún conductor puede llegar a confundirse y avanzar si no se fija bien en la ‘falsificación’ de la señal semafórica. @lasprovincias

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Tampoco hay que saber hacer mucho, para pedir unas monedas. pic.twitter.com/w4d1Btbtbg
— TorrenteSinLey (@LeyTorrente) October 1, 2023
Está situado en el cruce de la ronda Sant Pere y la calle Méndez Núñez, junto a otro que regula una vía perpendicular.

El problema es que el nuevo semáforo comparte ubicación con otro que regula la circulación de los ciclistas que se mueven por la calle perpendicular. Razón por la que ambas señales verticales suman 16 pantallas y, dependiendo de la ubicación de la bicicleta, es complicado saber qué orden seguir.
Cada semáforo tiene ocho pantallas: tres en la fila superior que, con flechas, indican las direcciones, otros tres en la del medio y dos más en la inferior en las que aparece el icono de una bicicleta. Estas cinco luces son las que se tiñen de verde, rojo o ámbar. Es decir, en total hay seis direcciones y diez órdenes. @elpais

Enviado por Señorita Puri.