
Elevándose unos 165 metros sobre la meseta plana de Ustyurt, en el oeste de Kazajistán, el monte Bokty es una formación surrealista surcada por capas de rojo, blanco y violeta. Estas vívidas franjas se formaron a lo largo de millones de años, cuando esta tierra estaba cubierta por un antiguo océano.
Al amanecer y al atardecer, los colores brillan como capas fundidas bajo el cielo kazajo. Y bajo tus pies, incluso podrías encontrar dientes de tiburón fosilizados, vestigios de un lecho marino prehistórico.

Además acaba de hacer historia al convertirse en la primera atleta gallega trans que sube a un podio masculino.